[noticias & negocios de hispanoamérica]
Nadie olvidará aquella reunión de trabajo con el presidente de una de las compañías más importantes del país. Todos los ejecutivos de primer nivel de la empresa y algunos invitados estaban sentados alrededor de la mesa de la sala de juntas, frente a una macropantalla conectada a la computadora, donde se haría la primera presentación del sitio web que pretendía convertirse en paradigma de la nueva comunicación corporativa y el comercio electrónico.
La página de inicio del website del corporativo anfitrión lucía imponente en la pantalla gigantesca que amplificaba en todo su esplendor el diseño en el que se había trabajado por casi un año, hasta que el presidente de la empresa pidió que se abriera en otra ventana del explorador de Internet, el sitio de la competencia… para ver de qué cuero salían más correas.
“Tecléale chunchún punto com”, dijo el presidente de la compañía al encargado de sistemas que controlaba la computadora y en la megapantalla de casi un metro de largo por 80 centímetros de alto apareció en alta velocidad, una página web… ¡PORNO!.
Perturbado, el encargado de sistemas sólo atinó a querer cerrar el explorador de Internet, mientras en la sala de juntas se pasaba del silencio total a las risitas nerviosas de la concurrencia desconcertada que veía multiplicarse las ventanas pop up convertidas en un catálogo de escenas eróticas que parecía no tener fin, al tiempo que el presidente de la empresa intentaba mantener la compostura de sus invitados, quienes ya hacían chistes pícaros sobre el sitio de la competencia, al tiempo que pedía al asistente que le agregara a la dirección que buscaban, las letras “mx”, porque de seguro ahí estaba la equivocación en la búsqueda.
II EL ENGAÑO
De acuerdo con los más recientes reportes de diversas empresas internacionales dedicadas al análisis del tráfico en Internet, está comprobado que el 52 por ciento de las visitas a sitios pornográficos se genera por accidente, en horas de trabajo, al usar direcciones engañosas. Pero después de una primera visita casual, un alto porcentaje de los cibernavegantes regresa de manera premeditada a los sitios, principalmente cuando hay “horas muertas” en la oficina, pero no se puede conversar con el (la) compañer@ de al lado. Lo mismo ocurre cuando los niños y adolescentes hacen búsquedas para sus tareas escolares, lo cual deja de manifiesto que los filtros de seguridad y privacidad no siempre son eficaces, sobre todo si las direcciones tecleadas se parecen a la del sitio que el usuario está buscando.
El problema de llegar por accidente a un sitio web de pornografía no se queda en el impacto visual o incluso moral que pueda generar en el visitante fortuito, sino que muy frecuentemente ese tipo de páginas están infestadas de lo que en el argot internético se denominan “pestes”, que van desde las cookies espías, hasta códigos maliciosos que roban información sensible, como números de tarjetas de crédito, o, por supuesto, virus que dañan los discos duros.
De ahí la propuesta de crear un dominio específico para los sitios relacionados con la pornografía y el sexo explícito, que genéricamente se da en llamar “entretenimiento para adultos”, la cual data del año 2000, aunque fue apenas el pasado 1 de junio cuando la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN), el organismo internacional encargado de la asignación de dominios en la red de redes, aprobó la puesta en marcha del dominio “.xxx”, que permitiría identificar los sitios web dedicados al negocio del sexo.
Sin embargo, en días recientes, el gobierno de Estados Unidos frenó el proyecto que podría contribuir a mejorar la convivencia en la megacomunidad virtual, según aseguran sus promotores, entre los que se destacan una organización no gubernamental, la International Foundation for Online Responsibility (IFFOR), y una empresa, ICM Registry Inc. –la cual, por cierto, afirma que ya cuenta con poco más de un millón de solicitantes del dominio triple equis-.
De acuerdo con sus impulsores, la adopción del dominio “.xxx” conllevaría el compromiso de los dueños de los sitios web a adherirse a prácticas sanas y transparentes de negocios, lo que reduciría en buena medida la proliferación de anuncios “ofensivos” en la red, la saturación de buzones electrónicos con spam, fraudes con tarjetas de crédito y el uso ilegal de datos personales dentro y fuera de Internet. Pero ante todo –dice la IFFOR- se podría controlar tanto el acceso de los niños y adolescentes a sitios impropios para ellos, como la existencia de redes internacionales de pornografía infantil y trata de blancas.
No obstante, el gobierno de George W. Bush insiste en que hay una oposición popular “sin precedentes” a la creación de “zonas rojas virtuales”, debido a que los grupos más conservadores de la sociedad estadounidense creen que el dominio “.xxx” legitimaría el negocio de la pornografía.
III EL NEGOCIO
En la mayoría de los países, la industria pornográfica no es ilícita, pero eso no implica que siempre sea un negocio apegado a la legalidad, y el hecho de que no haya reglas claras sobre los negocios del sexo en Internet facilita la comisión de delitos.
El año pasado, Visa impuso un pago de 750 dólares y algunos controles a los sitios porno que quieran utilizar sus servicios para aceptar de tarjetas de crédito, como medida unilateral para frenar los delitos en la red. A pesar de esto, la mayoría de los
sitios con contenidos sexuales explícitos utilizan las “merchant accounts”, esto es, empresas de cobranza contratadas ex profeso, lo que hace más difícil rastrear los sitios ilegales, pues, por un lado, las merchant accounts, que operan casi siempre en Estados Unidos como compañías en regla de servicios diversos, tienen en sus registros nombres de empresas que en nada evocan a la pornografía; y por otro, el dominio punto com no tiene nacionalidad, por lo que puede ser hospedado en cualquier servidor del mundo y migrar frecuentemente sin que se logre identificar plenamente dónde se generan los contenidos.
Por estas razones, dicen fuentes especializadas que los principales beneficiarios de la ciberpornografía son los grandes jugadores del sector financiero internacional, ya que para ingresar a tales sitios es requisito indispensable pagar la entrada con tarjeta de crédito… al igual que para comprar un dominio de Internet y hospedar un sitio web también se requiere el uso de medios electrónicos.
Pero los bancos internacionales se hacen de la vista gorda en torno a las actividades ilícitas de algunos empresarios del sexo, pues ellos le dan crédito a las merchant accounts, como Ibill, ZFcash o PayPal, por citar algunas, a las que las instituciones bancarias cobran alrededor del 15 por ciento de cada transacción.
El año pasado Forbes documentó que el 85 por ciento de los 400 millones de dólares anuales de transacciones de Ibill provenían de sitios porno, aunque las transacciones aparecen en los estados de cuenta de los clientes bajo rubros inidentificables, por ejemplo Expressmart o Internet Gifts, que no sólo protegen al negocio y sus dueños, sino también a los clientes, pues en caso de que los estados de cuenta caigan en manos del cónyuge o del jefe (si se llegara a usar una tarjeta corporativa) la compra se puede atribuir a una tienda cualquiera o simplemente, a un cargo equivocado.
Hay una versión no confirmada de que tanto entre los propietarios de sitios porno como de merchant accounts se encuentran reconocidos empresarios de diversas nacionalidades, incluidos estadounidenses y mexicanos, cuyos negocios oficiales pueden estar lo mismo en el sector alimentario multinacional, que en el de la maquinaria industrial, aunque desde luego habría quienes son accionistas de la proveeduría global de servicios de Internet.
Los que se dedican a este negocio prefieren llamarlo “entretenimiento para adultos” y por sí mismo es una de las actividades empresariales más lucrativas, al registrar un crecimiento anual acelerado. No hay datos absolutamente confiables al respecto, pues las estadísticas de empresas especializadas lo mismo refieren que las utilidades de los sitios web porno aumentaron 10 por ciento entre 2003 y 2004, o que se incrementaron casi mil 800 por ciento en los últimos cinco años.
De acuerdo con datos proporcionados por la IFFOR, el 25 por ciento de las búsquedas en Internet tienen que ver con sexo y cerca del 12 por ciento de los sitios web a nivel internacional son dedicados al entretenimiento para adultos.
Algunas empresas de mercadeo online afirman que los negocios porno generan una derrama de cerca de 12 mil millones de dólares anuales; pero otras ubican la cifra en 57 mil millones de dólares y otras más hablan de cerca de 108 mil millones de dólares. Se calcula que 2 de cada 5 cibernautas adultos ingresa por lo menos una vez al mes a sitios porno, ya sea de manera premeditada o por accidente, y muchas empresas de la pornografía establecidas tradicionalmente fuera de Internet, como ocurrió recientemente con las revistas Penthouse y Playboy, que han dado el salto definitivo hacia los servicios en red, que no sólo les permiten reducir costos, sino que tienen un mercado potencial mucho más amplio que las publicaciones o los locales de espectáculos en vivo.
En caso de que se iniciara la comercialización del dominio triple equis –opinan los promotores el mismo- es muy probable que en la próxima década el arribo accidental de cibernautas se redujera prácticamente a cero y eso significaría la pérdida de entre un tercio y la mitad de ciberusuarios potenciales, que se enganchan por el engaño y la curiosidad. Esto no sólo afectaría a los propietarios de los pornochangarros virtuales, sino a toda la cadena de actividades relacionada con esa industria; pero de manera particular al sector financiero que las administra.
Los promotores del dominio triple equis creen que el problema no es que haya “entretenimiento para adultos”, sino que se oculte o se disfrace, generando en su alrededor un sinnúmero de actividades ilícitas. Lo más grave es que las buenas conciencias a las que el mandatario estadounidense presta oídos, abran con sus actitudes moralinas espacios al delito y a la sospecha. La ICANN, por lo pronto, ha advertido que el próximo 15 de septiembre volverá a proponerse la comercialización inmediata del dominio triple equis. |||
imágenes cortesía de: cnn.com - maxoekissa.com - thealchemist.info